¿A qué nos referimos con obsolescencia programada?

Se considera obsolescencia programada a la vida útil que la empresa fabricante de un producto le proporciona a este. Dicho esto, se considera inservible el producto tras pasar este periodo. Pero, ¿entiendes por qué se decidió limitar la vida útil de un producto? Te lo contamos a continuación.

Este suceso se ingenió para que el demandante del artículo estuviera en la obligación de comprar otro producto igual o parecido. En ocasiones, es más barato hacerse con uno nuevo que intentar arreglar el que ya tenemos.

Objetivo de la obsolescencia programada

La función principal de la obsolescencia programada es que el fabricante obtenga mayores ingresos debido a compras más frecuentes.

Es importante mencionar que, entre los principales objetivos de los fabricantes no aparecen la calidad, ni las necesidades que tienen que satisfacer a los consumidores, ni la contaminación que provoca la acumulación de todos los restos de dichos productos, ni las consecuencias medioambientales. Su finalidad es beneficiarse económicamente.

Aparición de la obsolescencia programada

Los inicios de la obsolescencia programada fueron comprendidos entre 1920 y 1930. El primer artículo fue la lámpara incandescente. Su inventor, Thomas Alva Edison creó un prototipo de aproximadamente 1500 horas de duración. La situación cambió cuando decidieron crear el Cártel Phoebus con una duración de 1000 horas y sancionaba a aquellos fabricantes que no cumplieran con la normativa. La población acabó cumpliendo con la regla.

Tipos de obsolescencia programada

Existen tres tipos:

  1. Obsolescencia de deseo. Se produce cuando sale al mercado la última versión de un producto y la población acaba comprándola aun teniendo versiones anteriores que le funcionan.

Esto se hace por seguir la tendencia. Un ejemplo: Tener el IPhone 12 en buen estado y comprar el 13, por ser el último modelo.

  1. Obsolescencia de función. Sale al mercado un producto con mejoras técnicas y más avanzado.
  2. Obsolescencia de calidad. El producto que tenemos empieza a tener fallos en su funcionamiento.

Las empresas fabricantes nos hacen entrar en un bucle continuo de comprar, usar y tirar. Esta situación genera muchísima cantidad de residuos, lo que conlleva emisiones de gases de efecto invernadero que se generan durante los procesos productivos, los cuáles son dañinos para el medioambiente y, por lo tanto, para nuestros ecosistemas.

¿Es un problema para el medioambiente?

El reciclaje de todos estos residuos almacenados de aparatos electrónicos no es suficiente, por lo que, este hecho provoca deterioros en el entorno.

Se estima, según datos de Iberdrola, que en 2014 hubo 41 millones de toneladas de este tipo de residuos, 45 millones de toneladas en 2016 y 52 millones de toneladas en 2021.

Son tres los pasos que puedes seguir para reducir este tipo de desechos.

  1. Reparar el producto. Inténtalo antes de comprar otro.
  2. Reutilízalo. Dale la oportunidad a otra persona de utilizar el producto que tú no quieres y que está en buen estado.
  3. Reciclar el producto. Si lo vas a tirar, deséchalo en el contenedor correspondiente.

La correcta gestión de estos desechos de productos electrónicos nos llevará a ahorrar recursos, reducir emisiones y preservar el medioambiente.

Ejemplos de obsolescencia planificada

Algunos casos de productos que sufren de obsolescencia programada:

  1. Marcas de teléfonos móviles. Hace unos años se afirmó que una prestigiosa marca de móviles había sido denunciada por ralentizar sus teléfonos más antiguos a través de actualizaciones del sistema operativo.
  2. Libros. Cada año, los libros de texto se reimprimen con pequeños cambios para asegurarse una nueva venta. Esto se traduce en que, en algunos casos, los estudiantes cada año tienen que comprarse la nueva versión sin poder reutilizar uno de segunda mano.
  3. Sector textil. ¿Almacenas demasiada ropa debido a que las tendencias en el sector de la moda avanzan a pasos agigantados, verdad? Unas pocas semanas después de que una moda se vuelva tendencia, las tiendas de ropa ya comercializan sus versiones. Para lanzar estos productos al mercado de manera rápida, la ropa es de menor calidad y tienen un efecto dañino para el medioambiente.
  4. Piezas y baterías electrónicas. Como hemos comentado con anterioridad, es más probable que cuando se te estropee la batería del teléfono, decidas cambiar el teléfono a la batería. ¿Y esto, por qué? El precio de la nueva batería o pieza es algo inferior (pero muy poco) al de una unidad totalmente nueva. Es para reflexionar, ¿no?

Es hora de ser conscientes y empezar a luchar contra la obsolescencia programada, ¿no crees?

Fuentes:

Obsolescencia programada y sus consecuencias con el medioambiente

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