¿Qué es la contaminación lumínica?

contaminación lumínica

La contaminación lumínica es la dispersión de la luz sobrante que proviene de fuentes artificiales de iluminación. Es decir, toda la luz artificial que no aprovechamos y acaba en el cielo, aumentando su brillo, dándole un tono naranja o rojizo, y haciendo que las estrellas sean cada vez menos visibles.

Generalmente, este tipo de contaminación está provocada por un mal uso de la iluminación artificial. Ya sea por utilizarla en exceso o por dirigirla a zonas donde no es necesaria, se acaba provocando un derroche energético y económico que afecta al medio ambiente.

La iluminación es necesaria, por seguridad, para facilitar el tránsito o para dirigir la atención a zonas de interés. Por eso, eliminarla no es el objetivo, sino encontrar un equilibrio entre sus beneficios y sus desventajas. Para conseguirlo es necesario centrar los esfuerzos en su uso funcional, en lugar de fijarnos solo en los aspectos estéticos sin prestar atención a las repercusiones que pueda tener.

¿Cómo se produce la contaminación lumínica?

La luz artificial llega al cielo por tres vías:

  • Directamente, desde la propia fuente de luz
  • Por reflexión en superficies iluminadas
  • Por refracción en las partículas del aire

La más grave de estas tres vías es la luz directa. La provocan alumbrados de alto voltaje situados en grandes superficies, como aeropuertos o zonas deportivas. En estos casos, parte de la emisión de luz va dirigida directamente al horizonte, siendo desperdiciada. Los alumbrados decorativos también producen este tipo de contaminación del aire.

Otra forma de contaminación es la luz que llega al cielo por reflexión. Es menos brillante y su impacto mucho menor que el de la iluminación directa, pero se produce con mucha facilidad. Esta iluminación puede reducirse controlando los excesos y limitando el uso de luz a altas horas de la noche, también modificando las superficies reflectantes, ya que si son de color oscuro no devolverán tanta luz.

La tercera y última manera en que se produce la contaminación lumínica es la refracción, la menos grave de las tres, su impacto disminuye cuanta menos distancia hay entre ambos puntos.

Contaminación lumínica: consecuencias

El uso excesivo de iluminación tiene consecuencias de todo tipo. Supone un derroche de energía que repercute en la economía y un abuso de los recursos naturales.

Por otro lado, ese uso excesivo produce, a su vez, un exceso de residuos que fomenta el cambio climático. Al mismo tiempo, se alteran los ciclos de muchas especies y ecosistemas.

¡Incluso nosotros notamos sus efectos! Los cambios de iluminación pueden descompensar el ritmo de descanso, provocando cansancio, insomnio o ansiedad. Además, dado que el ojo humano se adapta a la cantidad de luz que haya en ese momento, los deslumbramientos por cambios bruscos suponen un riesgo, especialmente en las carreteras.

Como prevenir la contaminación lumínica

Para combatir esta situación hay que basar nuestras actividades en el ahorro energético. Por ejemplo, empleando lámparas de pie o de sobremesa para iluminación interior, que generalmente son regulables y pueden apagarse con un simple gesto.

Utilizar la iluminación solo donde sea necesaria, y programar apagados automáticos o reducciones del nivel de iluminación para momentos del día en los que la luz ya no es tan necesaria es una manera de reducir la contaminación. Si utilizamos la luz con moderación, utilizaremos menos energía, ahorraremos recursos y gastaremos menos dinero.

Mapa de contaminación lumínica

¿Quieres ver cómo de fuerte es la contaminación lumínica de tu ciudad? En este mapa de contaminación lumínica, ¡puedes ver la iluminación de todo el planeta!

mapa contaminacion luminica

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