¿Cómo podemos ahorrar agua?

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El agua es un bien que no todos los habitantes del planeta tienen a mano. Sin embargo, es necesario para sobrevivir. A pesar de necesitarlo, en África, según Ayuda en Acción, dos de cada tres personas de las zonas rurales no tienen acceso a agua potable.

En América Latina y el Caribe, 106 millones de personas carecen de un saneamiento adecuado. La escasez de agua afecta al 40% población mundial y en 2030 llegará al 50%. Es decir, casi la mitad de las personas de la Tierra tiene problemas para acceder a un recurso que en los países desarrollados se da por sentado y no se cuida.

Para qué reciclar el agua

En la actualidad tan solo se recicla el 12% del agua industrial, a la que se da un segundo uso en el sector. A través de procesos como la depuración o el control y optimización del gasto se consigue un gran ahorro, pero, ¿por qué lo hacemos?

Haciendo una gestión sostenible del agua y reutilizando aquella que provenga de procesos industriales  se evita el gasto de agua potable, ahorrando hasta un 97 o 98 por ciento de este preciado bien que, en algunas zonas del planeta, es extremadamente escaso.

Según la agencia europea de medio ambiente, el consumo de agua en España por persona y día es de 265 litros y según la ONU el dato de consumo de agua por persona es de 320 litros. Por ejemplo, lavar la ropa supone un gasto de unos 100 litros; limpiar la casa unos 40 litros; y descargar la cisterna alrededor de 15 litros.

Controlar el consumo de agua puede resultar complicado, pero reutilizarla es más sencillo. Recoger el agua de cocinar para regar las plantas o aprovechar el agua de lluvia son pequeños gestos que pueden suponer un gran ahorro.

Dado que el agua es un recurso finito pero renovable, recogerla y reutilizarla es primordial para favorecer la sostenibilidad del planeta. Desde la procedente del grifo hasta los restos a la hora de cocinar o el sobrante a la hora de regar las plantas, siempre existen opciones mejores que desechar este recurso. En este post vemos algunas formas para aprender cómo ahorrar agua en casa.

1. Recoger agua de lluvia

La lluvia puede transformarse en agua útil de manera muy sencilla. Colocando cubos en el exterior o junto a canaletas y desagües podemos conseguir cantidades suficientes para regar las plantas, lavar el coche o fregar suelos exteriores.

También existen sistemas creados especialmente para recoger agua de lluvia, que pueden instalarse sin gran dificultad y resultan muy útiles en zonas donde el clima es muy húmedo.

2. Aprovecha la ducha

Al entrar en la ducha es común dejar correr el agua hasta que alcanza la temperatura que deseamos. Ponemos un pie en el cuarto de baño y abrimos el grifo mientras nos preparamos para entrar al plato de ducha o la bañera.

Ese momento supone un gasto innecesario, ¿Una solución? Colocar un cubo bajo el grifo para recoger el agua fría, que además es potable, y utilizarla después para fregar los platos, cocer alimentos o para “tirar” de la cadena. Nos sorprenderemos con la cantidad de agua que estábamos derrochando.

3. Recoger las aguas grises o de pozo

Las aguas grises o de pozo son las que restan cuando nos duchamos, lavamos la ropa o fregamos los cacharros. Reutilizarlas es más complicado, puesto que en estos procesos se suelen emplear productos químicos. No obstante, si no se ha utilizado ningún químico, se pueden usar para regar jardines o huertos.

4. Poner platos en las macetas

Un acto que nos permite reutilizar el agua de manera muy sencilla es el riego de plantas. Simplemente colocando un plato bajo las macetas podremos recoger el sobrante y emplearlo para cuidar otras plantas.

5. No tirar el agua de las ollas

A la hora de cocer alimentos estamos acostumbrados a desechar el exceso de líquido cuando terminamos de cocinar. Una manera muy sencilla de ahorrar agua es recoger ese excedente, y, en lugar de tirarlo por el fregadero, utilizarlo para regar las plantas.

Se trata de un proceso sencillo y beneficioso para las plantas, que podrán obtener muchos nutrientes de las verduras, hortalizas u otros alimentos cocidos en esa agua.

6. De la secadora a la plancha

Al utilizar la secadora se genera una condensación que resulta en agua pura, sin cal ni contaminantes. Este recurso es muy útil para planchar, para los parabrisas del coche o incluso para regar.

7. No tires el agua del aire acondicionado

Igual que la condensación de la secadora, el agua que sale del aire acondicionado tampoco tiene por qué acabar en el desagüe. Estamos acostumbrados a que así sea, pero se le pueden dar numerosos usos al ser prácticamente destilada. Regar, planchar o limpiar puede convertirse en un proceso sostenible con un simple gesto. Eso sí, en ningún caso es agua potable, así que no es apta para el consumo humano.

8. No vacíes las botellas en el fregadero

Es común dejar botellas de agua fuera de la nevera durante días, lo que provoca que se caliente y acabe siendo desagradable beberla. Normalmente, se derrama en el fregadero, desechándola. Sin embargo, se puede aprovechar de muchas maneras distintas, ya que sigue siendo agua potable: cocinar, regar, fregar, lavar… tirarla debería ser la última opción.

9. Los consejos básicos

Existen numerosas maneras de reducir la cantidad de agua consumida en nuestro día a día. Por ejemplo, es importante cerrar el grifo mientras te afeites o te laves los dientes, así como a la hora de enjabonarte en la ducha o lavar los platos. También es importante evitar utilizar el lavavajillas o la lavadora hasta que no estén completamente llenos.

Otra opción es remojar las ollas o sartenes antes de lavarlas, de manera que resulte más fácil eliminar la suciedad. También debemos prestar atención para no dejar grifos goteando y vigilar posibles fugas en todas las juntas. Y, por supuesto, ducharse antes de bañarse.

Introduciendo estos simples gestos en la rutina diaria de la población se ahorrarían litros de agua. Es muy poco esfuerzo a cambio de un gran beneficio: la sostenibilidad del planeta y mejorar nuestra calidad de vida. Los recursos naturales no son eternos y debemos cuidarlos, de manera que podamos seguir accediendo a ellos sin restricciones. Por supuesto, acciones como el reciclaje, también son imprescindibles para aumentar el ciclo de vida de nuestros recursos.

El agua, en este sentido, es un recurso particular: finito, pero en renovación constante. Tanto es así que, a día de hoy, aún utilizamos el agua que bebían los dinosaurios.

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